lunes, 9 de noviembre de 2009

Pueblo Kizweño

Tras Las Huellas

"Cada kamino tiene su kaminante y cada kaminante su kamino". El Pueblo indígena kizweño kamina, mientras construye el suyo. Un kamino que recorren siguiendo las huellas de sus mayores y mayoras en defensa del territorio, la cultura, la autonomía, la identidad, los valores y costumbres ancestrales. Un sendero que recorren en búsqueda del reconocimiento como pueblo originario y su derecho a permanecer y pervivir como tal.

Nuestro kamino, nuestros pasos y nuestros sentires se han ido juntando con este Pueblo y por eso, hoy queremos compartir la invitación que hacen nuestras hermanas y hermanos kizweños en defensa de su territorio y en memoria de todas aquellas personas cuyo espíritu sigue presente, guiando y alumbrando este sendero de libertad.




domingo, 11 de octubre de 2009

Enlaces Direktos

La Minga de Resistencia Civil y Comunitaria,

avanza el camino de la palabra hacia la ciudad de Cali.



Con banderas de vivos colores, tambores, flautas, consignas, mensajes y el entusiasmo característico de la gente, empezó a Caminar la Palabra la Minga en el suroccidente colombiano. Inicialmente la Minga arranco de la María en caravana de chivas, camperos y motocicletas hasta el área urbana de Santander de Quilichao donde nos reunimos con el resto de mingueros y mingueras provenientes de varias comunidades de la región para partir en caminata con rumbo a la localidad de Villa Rica, primera parada de los pueblos.

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El gobierno, desaprovechó la oportunidad que le dió

la Minga de Resistencia Civil y Comunitaria.


Según las palabras del Consejero Mayor CRIC, Élides Pechené, el Gobierno no aprovechó la oportunidad que le dio la Minga de Resistencia Social y Comunitaria para demostrar que su voluntad de cumplimiento no es solo de palabra sino de hechos, al citarlo a esta jornada de los días 9 y 10 de los corrientes, en La María, Piendamó.




Gobierno aumenta deuda histórica con

el movimiento social colombiano


Con las manos vacías, sin propuestas, con mentiras y sin hechos que demuestren la voluntad política del gobierno Colombiano para cumplirle a la Minga de resistencia social y comunitaria, llego ayer 10 de octubre el gobierno colombiano encabezado por el Ministro del Interior Fabio Valencia Cossío al Territorio de Paz y Convivencia de la María Piendamó. Los problemas sociales, políticos, económicos y de derechos humanos más sentidos que afectan al pueblo colombiano en todo el territorio nacional nuevamente quedaron sin respuestas.


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Minga de Resistencia Social y Comunitaria

En algún lugar de Villarica, Cauca

De Minga por el Cauca.

La noche cae y con ella una justa lluvia que refresca la Madre Tierra después de un intenso sol que acompañó las primeras horas de la Marcha Minguera que desde antes del mediodía volvió a impregnar de alegría, colores, sabores, música y voces el suelo caucano, entre Santander de Quilichao y Villarica que recordaron a la historia, la gente y a Colombia misma, que la Minga continua Caminando la Palabra para denunciar la injusticia y para seguir construyendo una propuesta de país justa y con dignidad para todo el pueblo colombiano.

Durante más de un año, La Minga de Resistencia Social y Comunitaria ha recorrido sin descanso cada pedazo del país y del mundo. Ha juntado los dolores, los sueños y esperanzas de hombres y mujeres que día a día con sus acciones van tejiendo la vida.

Hoy, desde antes que los primeros rayos del sol empezarán a caer, La Maria, Territorio de Convivencia, Negociación y Diálogo volvió a sentir la Fuerza de la Guardia Indígena, de aquellos Guerreros Milenarios que anunciaban de nuevo a Los Mingueros y Mingueras el Camino a recorrer; esta vez en Caravana a Santander de Quilichao, y desde allí, Caminando a Villarica. Y así, Caminando, La Minga llegó a mezclarse con la gente de esta Tierra, con hombres, mujeres, niños, jóvenes y mayores, en su mayoría afrodescendientes. Llegó a escuchar, a compartir, a juntar e invitar a soñar, a imaginar y a construir una sociedad diferente. Llegó, y con ella también vino la lluvia, como señal de vida, alegría y fuerza.

Llegó La Minga y, con ella, la lluvia que anuncia también la Liberación de la Madre Tierra, de sus hijas e hijos, y que mañana continuará Caminando a Jamundí, Valle del Cauca.



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Fotos: Yguerrera



domingo, 13 de septiembre de 2009

Qoya Killa Raymi

¡¡¡Jallalla Pachamama!!!


Al Andar con algunas Comunidades Indígenas hemos ido aprendiendo a resignificar el sentido de la Vida, desde todas sus formas. Hemos ido aprendiendo a resignificar la relación que mantenemos con la Madre Naturaleza. Una relación no sólo de respeto, también de agradecimiento con ella.


En ese Camino, nos hemos encontrado con otros conocimientos y sabidurías más arraigadas a las raíces ancestrales de nuestr@s antepasados, que nos enseñan distintas maneras de reconocer que todo el tiempo estamos aprendiendo pero, al mismo tiempo, estamos aportando.


En esos Andares, hemos aprendido que Septiembre es el mes de la siembra. Es el momento de consentir a la Mama Pacha –Madre Tierra- a través de ceremoniales, rituales y celebraciones a los Espíritus de la Naturaleza; al viento, la lluvia, el Padre Sol, la Madre Luna, el Cóndor, el Colibrí… que expresen el agradecimiento por darnos la vida y mantenernos vivos.


Es así como el Pueblo Nasa del Norte del Cauca, hace apenas unos días celebró el Ritual del Despertar de las Semillas: “Saakhelu” y como la Nación Yanakuna se prepara para festejar, en próximos días, el “Qoya Killa Raymi”: La Fiesta de la Mujer y la Luna; un momento dedicado a la Luna, a la Madre Tierra, a la Koka, al Agua, al Maíz, a la Qoya –mujer-. Siempre en dualidad, complementariedad y reciprocidad.


De esta manera, vamos caminando y construyendo historia. Vamos juntando nuestros pasos, alegrías, sueños y esperanzas. Vamos compartiendo palabras, procesos, sentires, pensares y haceres.









martes, 14 de julio de 2009

Editorial


¡¡¡Cuidado!!! Periódico en Construcción.

Hoy, nos aventuramos a caminar por esos ya tan trajinados y a la vez tan solitarios rumbos de la comunicación y lo hacemos con ésta, la primera edición del periódico El Andarín. Partimos con la idea que desde este espacio podemos darle otro sentido, podemos comprenderla y asumirla desde el diálogo, el intercambio, la participación, es decir, desde lo colectivo.

Tal parece que de tanto ir y venir por estos senderos hemos olvidado poner el acento en esos hombres y mujeres comunes y corrientes, en sus vidas cotidianas, en sus problemas, necesidades, sueños, esperanzas y desesperanzas. Esos hombres y mujeres que brillan por su ausencia en nuestros medios y a los que escasamente les relegamos el papel de opinar a través de una llamada, un mensaje de texto o un correo electrónico. Hemos olvidado que quizás lo más difícil y a la vez enriquecedor es hacer comunicación con y para la gente.

¿Y esto, que quiere decir? Pues que tal vez, deberíamos invertir papeles, deberíamos empezar a escuchar a nuestros lectores, televidentes, oyentes – y también a los que no lo son-. Deberíamos dejar que sus palabras, saberes, experiencias, vivencias, gustos e interrogantes impregnen nuestros medios y que éstos, sean el reflejo de doña Anita -la señora que vende las arepas en la esquina- o de don Polo -el vigilante de la cuadra-, en fin, de la comunidad.

Desde aquí, hacemos la invitación a que nos acompañen a andar por estos caminos, a hacer proceso juntos, a descubrir e inventar otras formas de comunicarnos, a soñar, pensar y construir un proyecto de sociedad desde nuestra casa, trabajo, colegio, universidad, barrio, calle; desde lo que hacemos todos los días.

Por eso, si quieres escribir, dibujar, diagramar, tomar las fotos, hacer las entrevistas, participar en la elección de temas y de toda la elaboración del periódico bienvenido seas. Si quieres decir o hacer algo pero se te dificulta un poco, pues aquí lo hacemos entre todos, conversando y tomando tinto -o cualquier otra cosa que a ustedes les guste-. Como dice una canción “caminante no hay camino, se hace camino al andar” y, tú decides si lo haces con nosotros.




lunes, 13 de julio de 2009

Editorial


Soñando Caminos


En El Andarín seguimos caminando y recorriendo nuevos rumbos. Esta vez hemos querido hacer una travesía por el mundo de los Derechos Humanos, por eso, usted podrá encontrar en esta tercera edición algunos artículos que intentan de una u otra forma reflejar esta temática.

Cuando decidimos empezar este trayecto partimos convencidos que desde este espacio queríamos no sólo reflejar a las personas con sus problemas, necesidades, cotidianidades, ilusiones y contradicciones, sino además, empezar a construir un proyecto de sociedad con, desde y para la gente. Por eso, en El Andarín nos declaramos no neutrales y lo hacemos porque desde aquí hemos asumido un compromiso y una responsabilidad con el ser humano. Compromiso y responsabilidad que creemos debe hacerse no sólo desde la reflexión sino también desde la acción.

Hoy, pasados algunos días de la celebración internacional de los Derechos Humanos y reconociendo que lo escrito en el papel dista mucho de la realidad y que por lo tanto, hay más motivos para continuar, queremos resaltar a quienes con sus actos hacen de la vida un encuentro con el amor, la esperanza, los sueños. A quienes levantan su voz contra las injusticias. A quienes creen en un mundo justo, digno y humano; pero en especial, a quienes luchan por construirlo.

Porque creemos en la gente, en la posibilidad y el derecho que tenemos de imaginar, soñar y cambiar la realidad en la que vivimos. Porque creemos y queremos un mundo donde se pueda vivir sin el temor al hambre, a la miseria, a la explotación, donde podamos “trabajar para vivir y no vivir para trabajar”, donde la justicia, la solidaridad, la fraternidad sean el pan de cada día. Porque a pesar de la desesperanza y la resignación de muchos, de los abusos y los atropellos contra el ser humano, de la pobreza que se crea y después se castiga, de la comercialización de la cultura, la dignidad y todo aquello que no tiene precio, aún seguimos creyendo que no todo está perdido y, como dice la canción, hoy y siempre venimos a ofrecer el corazón.

domingo, 12 de julio de 2009

Editorial


“Pasito a Paso”


Hace más de un mes nos propusimos, desde este espacio, empezar a recorrer y, al mismo tiempo, construir nuevos caminos a partir de la comunicación.

Hoy queremos contarles como va este proceso; los tropiezos, los errores, los aciertos que hemos tenido, pero sobre todo, la experiencia que vamos ganando.

Cuando empezamos esta travesía teníamos claro que andar solos no era lo que queríamos, así que decidimos invitar a otros y otras a que nos acompañaran. En ese sentido, “El Andarín” hizo extensiva una convocatoria y para esta segunda edición, ustedes podrán leer algunos artículos de quienes decidieron unirse a este proceso.

Después de la primera edición, nos dimos a la tarea de escuchar las opiniones, observaciones, sugerencias, críticas y las distintas percepciones de las personas que leyeron el periódico. Este ejercicio, además de una evaluación interna, nos llevó a replantearnos ciertas cosas y a darnos cuenta de otras que habían pasado desapercibidas para nosotros. Por ejemplo, lo divertido que resulta para algunas personas llenar un crucigrama, una sopa de letras, resolver acertijos, adivinanzas o problemas. Estas y otras propuestas han sido tenidas en cuenta para esta publicación. Claro, hemos recibido con satisfacción y humildad no sólo las críticas sino también los comentarios positivos frente al trabajo que se viene realizando.

En “El Andarín” hemos asumido la comunicación como un diálogo, como una construcción colectiva y permanente. De esta manera, creemos que es también una búsqueda constante de alternativas que nos permitan encontrarnos, expresarnos, reflejarnos desde nuestras particularidades, necesidades y problemáticas. Búsqueda que, si bien apenas está comenzando, se ha ido enriqueciendo con cada error, cada hallazgo y cada aprendizaje.

Sin embargo, somos concientes que el camino es largo, que aún falta mucho por recorrer y aprender, por cambiar, por construir y, sobre todo, por encontrar nuevos senderos en los que estemos acompañados de otras personas. Por eso, nuestra invitación sigue en pie. El reto es pues, transitar este camino pasito a paso.